Después de una intervención quirúrgica, el organismo inicia inmediatamente un complejo proceso de reparación. Durante este período es habitual que se produzca acumulación de sangre, suero y otros líquidos en la zona intervenida. Cuando estos fluidos quedan retenidos, pueden favorecer la aparición de seromas, hematomas, molestias, tensión sobre la herida y, en determinadas circunstancias, complicaciones […]
